Dejar huella

 

Tras un título tan correcto como el de la presente exposición Aproximación al esténcil contemporáneo hecho en México, me puse a cavilar - quizás lo único que medio sabemos hacer los que no sabemos hacer nada - y a darle vueltas al modo de resumir en unas pocas líneas este botón (de muestra) de un traje que ya arrastra décadas de historia reciente. Desde las plantillas reivindicativas y políticas del 68 hasta los esténciles de Londres antes de la llegada del genio que todo lo transforma en oro, me queda claro que el esténcil es uno de los modos más sencillos, y por lo tanto más eficaces, de trasladar al espectador lo que es su última esencia. El esténcil es una huella que espera y aspira a dejar huella en todo aquel que lo contemple, que lo vea y lo lea.

 

El esténcil vive en las calles y tiene su pleno sentido al público de la gente, con esa dimensión propia del mural que pocos han sabido entender y a la que ahora están cayendo rendidos: esa escala real, esa relación 1:1, directa en el sentido más físico de la palabra, corporal incluso. Hasta la ficción y la ilusión adquieren un viso de realidad tan efectivo como la propia arquitectura. Por si esto fuera poco, hay otra dimensión publicitaria que es precisamente la que más están tratando de aprovechar unos y otros. Que cada quien le dé el valor al dinero que mejor considere.

 

Conviene recordar en este punto lo acertado de la palabra Aproximación. Estamos ante un acercamiento a este complejo fenómeno, en un foro, un contexto y un marco distintos a los originales, al trabajo que vienen realizando en el ámbito mexicano una serie de artistas que han focalizado su práctica en esta disciplina que mucho ha evolucionado en propuestas y soluciones.

 

Las 36 obras expuestas, sometidas al rigor unitario de unas dimensiones democráticas, señalan algunos puntos en común, algunas líneas de actuación que siquiera de un modo esquemático me voy a permitir subrayar.

 

Lo primero, por obvio y por obedecer a esa imperiosa lógica de lectura, de necesidad comunicativa, es que prácticamente todas las obras son figurativas. Sin mensaje, no hay impacto visual, y acá la afiliación publicitaria del esténcil sale a relucir en sus facetas menos comerciales y más contestatarias. Denuncia de la violencia, de los abusos de poder, de la masificación, de la manipulación, de la corrupción... Mensajes de protesta, de rebeldía juvenil, de libertad... Imágenes como puñetazos que reclaman unos segundos de atención que ojalá se conviertan en unos minutos de reflexión.

 

Tras estos afanes figurativos, forzoso es hablar de la dialéctica figura-fondo. Es en este punto donde habiendo un amplio registro de posibilidades - dripping, aguadas, tintas planas, repetición de plantillas, series geométricas - que vienen a compensar en términos abstractos la(s) figura(s) central(es), encuentro que hay un margen para avanzar en una concepción integral de la obra. Concepto éste, el de integración, fundamental a tener presente también en los esténciles callejeros.

 

Grata sorpresa el uso del color, de las luces y las sombras, de la pericia en el corte de la plantilla que en algunos casos hilvana y entreteje toda la superficie del soporte. Aquí, en los soportes, destacar el uso del reciclaje, del ensamblaje, de la resignificación de lo ya desechado por esta cultura de usar y tirar. Recursos deudores del principio collage - esa eterna lucha por unir realidad y representación - ampliamente explotado por las vanguardias históricas del siglo XX y que ahora gira en torno al concepto de palimpsesto, de superposición, de transferencias de materiales que dejan entrever lo que hay debajo, lo que está detrás.

 

Concluyo con una última evidencia, el esténcil es un diálogo de tú a tú, de persona a persona. De hecho, rostros en primer plano, personajes en plano de tres cuartos o personas de cuerpo entero son los incuestionables protagonistas de estas obras en las que laten las contradicciones mismas de la vida.     

 

Obligado es agradecer a Karas Urbanas el esfuerzo que viene realizando desde su página Esténcil México por la difusión  y la revalorización de esta disciplina, también por esta iniciativa que ahora hemos tenido el placer, y el honor, de prologar y presentar. Gracias.

 

Juan Bta. Peiró

Agosto de 2015